La escudería de Max Verstappen e Isack Hadjar vivió un martes convulsionado en Barcelona.
LA FÓRMULA 1 se pone a punto y da sus primeros pasos con los nuevos coches para 2026, con profundos cambios reglamentarios que convertirán a la categoría en una situación completamente diferente a la última de sus versiones.
En el circuito de Montmeló, los equipos afrontan esta semana pruebas privadas para tener sus primeras sensaciones a bordo de los flamantes monoplazas. Alpine, por ejemplo, con Franco Colapinto al volante, se llevó una buena impresión el lunes al lograr el tercer mejor tiempo de los nueve corredores en pista.
Primero fue Isack Hadjar con Red Bull, seguido por George Russell, con Mercedes. Pero este martes, con condiciones climáticas desfavorables y la lluvia como protagonista, varias escuderías, entre ellas la propia Alpine, decidieron no hacer prácticas.
No fue el caso de Red Bull, que sí lo hizo con Max Verstappen en el estreno del cuádruple campeón del mundo en 2026, quien logró girar a 1:19.578 a pesar del agua. Hadjar volvió a conducir el coche más tarde, pero con un desgraciado inconveniente.
Es que el RB22 que estaba al mando del francés de origen argelino se fue de pista en la última curva y colisionó fuertemente contra el muro de contención, lo que provocó daños en al menos la suspensión y el alerón trasero, según consignó el medio Motorsport.
Sin embargo, desde la marca austríaca aseguraron que el joven de 21 años se encuentra en buen estado de salud.
Los trabajos continuarán el miércoles y se espera que el clima mejore para poder desarrollar con más normalidad los tests.



