En una definición marcada por la confusión, el árbitro Nahuel Viñas anuló incorrectamente un penal a Walter Montoya.
El estadio Eduardo Gallardón fue testigo de una definición para el infarto donde Gimnasia y Tiro de Salta eliminó a Gimnasia de Mendoza, pero el resultado quedó envuelto en una polémica reglamentaria que pudo haber cambiado la historia. Tras un empate 0-0 en los 90 minutos, la tanda de penales llegó a un punto crítico cuando el árbitro Nahuel Viñas anuló de forma incorrecta un penal clave al conjunto salteño.
El volante Walter Montoya tuvo en sus pies el «match point» para sentenciar la serie. Al momento de ejecutar, el ex Racing se patinó y convirtió el gol, pero el juez interpretó un doble toque y decidió anular el tanto de inmediato ante las airadas quejas del plantel dirigido por el «Vasco» Azconzábal.
Aunque finalmente la suerte acompañó al equipo del norte y lograron avanzar a los 16avos de final, el arbitraje ignoró por completo la actualización del reglamento IFAB.
El «Efecto Julián Álvarez» y la nueva circular de la IFAB
Lo que muchos desconocían en el campo de juego es que, tras un incidente similar protagonizado por Julián Álvarez ante el Real Madrid, la International Football Association Board modificó la Regla 14. Esta normativa, que entró en vigencia de manera oficial el 1 de julio de 2025, establece un cambio sustancial para estas acciones fortuitas.
Según la nueva regla, si un jugador realiza un doble toque accidental producto de un resbalón y la pelota termina en gol, el tanto no debe ser anulado definitivamente. En lugar de dar el penal por errado, el árbitro tiene la potestad de ordenar que el disparo se repita. El objetivo de la IFAB es evitar que una situación involuntaria y accidental perjudique al ejecutor, siempre y cuando el juez interprete que no hubo una acción deliberada de tocar el balón dos veces.



