Un repaso histórico en la previa del extrendo de Frank Kudelka ante el mismo rival el próximo domingo.
El fútbol argentino suele entrelazar historias de gloria deportiva con matices casi místicos. En la antesala de un nuevo Clásico Rosarino, con el reciente desembarco de Frank Darío Kudelka para su segundo ciclo en Newell’s Old Boys, resulta inevitable rescatar del archivo la figura de René Pontoni.
En diaglo con este medio, el periodista Carlos Durhand, de La Capital de Rosario, afirmó que este nombre no solo evoca a un delantero de elegancia suprema, sino a un director técnico que supo lo que es debutar con una victoria ante el eterno rival, ganándose la devoción eterna de la hinchada y el reconocimiento del propio Papa Francisco.
Un debut soñado en el banco rojinegro
Corría agosto de 1956 cuando la dirigencia de la «Lepra» acudió a un ídolo de la casa para enderezar un rumbo deportivo complicado. René Pontoni, aquel atacante que había deslumbrado en los años 40, asumía el desafío de conducir tácticamente al equipo del Parque Independencia. Su presentación oficial no pudo tener un escenario más exigente: el enfrentamiento contra Rosario Central.
Aquel 26 de agosto, Pontoni dio una cátedra de liderazgo positivo. Bajo su mando, Newell’s se impuso con autoridad por 2-0, con goles de García y Nardiello. En ese encuentro, el flamante entrenador no solo obtuvo la victoria, sino que comenzó a forjar la proyección de figuras que serían pilares de la institución, como Jorge Griffa y José Yudica. Ese triunfo fue el sello de un hombre que entendía el sentido de pertenencia como pocos, logrando pacificar una situación institucional turbulenta a fuerza de resultados y respeto.
El ídolo que marcó la infancia de Jorge Bergoglio
Sin embargo, la magnitud de Pontoni trasciende las fronteras de Rosario y los límites del campo de juego. Su nombre volvió a la escena mundial en 2013, cuando el Papa Francisco, en un encuentro con estrellas de la talla de Lionel Messi y Gianluigi Buffon, lanzó un pedido que dejó a muchos perplejos: «¡A ver si hacen un gol como los de Pontoni!».
El Sumo Pontífice, confeso simpatizante de San Lorenzo de Almagro, guardaba en su memoria las pinceladas del santafesino durante la década del 40. Pontoni fue el eje del recordado «Terceto de Oro» y pieza clave en la gira europea de 1946, donde el equipo azulgrana maravilló a España y Portugal. Para el pequeño Jorge Mario Bergoglio, que vivía en el barrio de Flores, ver a ese malabarista del área era una experiencia religiosa.
Un registro goleador inigualable
La carrera de René Pontoni es una sucesión de estadísticas que hoy parecen de ciencia ficción. Posee el máximo promedio de gol en la historia de Newell’s, con un coeficiente de 0,61 tras marcar 67 tantos en 110 partidos. Su paso por la Selección Argentina fue igualmente arrollador: anotó 22 goles en 20 presentaciones, manteniendo una efectividad perfecta de un gol por encuentro, mientras levantaba tres veces la Copa América.
Su estilo, descrito por las crónicas de la época como una mezcla de plástica y matemática, lo llevó a ser comparado con el mismísimo Alfredo Di Stéfano. Aquel «zapatilla» que compró sus primeros botines con el dinero ahorrado de vender diarios, terminó siendo un caballero de las canchas que, incluso después de sufrir una lesión devastadora en 1948, regresó para dejar su huella en el fútbol colombiano y brasileño antes de retirarse en el club de sus amores.
El espejo para el presente
Hoy, mientras Kudelka se prepara para su estreno ante el Rosario Central de Ángel Di María este domingo 1 de marzo de 2026, la sombra protectora de Pontoni aparece como un faro. El nuevo DT leproso ha manifestado que el clásico es un «hermoso desafío» y una oportunidad para demostrar carácter.
La historia de René Pontoni le recuerda al mundo Newell’s que los momentos de crisis se superan con identidad y audacia. Su legado permanece intacto: el del hombre que fue capaz de silenciar estadios en Europa, derrotar al clásico rival en su primer día de trabajo y convertirse en el referente futbolístico del líder de la Iglesia Católica.



