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BOXEO DEVALUADO: POR QUÉ LOS LUCHADORES SUDAMERICANOS SE VEN OBLIGADOS A PELEAR EN EL EXTERIOR

Un dirigente que integra el Cono Sur del CMB explicó las dificultades para desarrollar combates en el país y apuntó los objetivos a mejorar en el pugilismo argentino para 2026.

 

EL BOXEO representa uno de los grandes deportes para la historia de la Argentina. No sólo por haber tenido legendarios campeones del mundo, desde los míticos Carlos Monzón, Pascual Pérez, Nicolino Locche, Horacio Accavallo o Víctor Galíndez, a los más contemporáneos como Sergio Maravilla Martínez, Marcela Tigresa Acuña o Alejandra Locomotora Oliveras.

Sino también por haber configurado la mayor cosecha de medallas olímpica. Ninguna otra disciplina sumó tantas preseas para el país en los Juegos modernos como el boxeo: fueron nada menos que 24, de las cuales siete son de oro, siete son de plata y diez son de bronce.

En esta época, sin embargo, y más allá de tener potentes exponentes como Fernando Pumita Martínez, que venía muy bien y no pudo unificar los títulos supermosca; Kevin Ramírez, flamante campeón en Arabia Saudita; o Evelin Bermúdez, la ganadora del Olimpia de Plata, lo cierto es que padece la diferencia económica respecto de otras latitudes cuya capacidad de inversión creció de manera exponencial.

«El continente americano tiene un problema, especialmente Sudamérica: padecemos la cuestión económica. Si uno quiere hacer una buena pelea hay que pagar una buena bolsa, ¿y de dónde la recuperás? No hay inversión, pero no es en Argentina, es en toda Sudamérica. En países como Ecuador hay peleas que pagan bolsas de mil dólares; uno se pone en el lugar del boxeador y piensa… no es que pelea todos los días o todos los meses, con suerte tiene tres o cuatro peleas por año. Entonces, ¿de qué vive un boxeador? Hoy vive de su trabajo y no del boxeo», detalla, con El Gráfico, un especialista como Roberto Rilo.

Presidente del Cono Sur del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), ni más ni menos, entiende que no hay demasiadas formas de competir en el rubro monetario, aunque sí piensa que el boxeo argentino debería modernizarse. «La diferencia de otras épocas es sobre todo económica. La ayuda que tenían antes los boxeadores era muy grande. Los promotores no invierten lo que invertían antes, porque no lo tienen, no por justificarlos pero hacer una pelea es difícil», sostiene.

Entonces profundiza: «Pongo un ejemplo: en la última convención del Consejo Mundial, en Hamburgo, vino un árabe y me dijo: ‘Quiero poner plata para hacer algo nuevo en el boxeo’. Algo así como un campeonato, como si fuera una liga, entre boxeadores jóvenes de varios países. Me nombró la historia de Argentina, me nombró a (Carlos) Monzón, hablamos de boxeo. Entonces me dijo: ‘Quiero hacer boxeo en Argentina. ¿Con un millón de dólares puedo hacer una velada de boxeo?’. Lo miré y le respondí que con un millón de dólares puede hacer veladas por un año o más. Las bolsas acá se están pagando cuatro o cinco mil dólares. Imaginate que la bolsa del Grand Prix del CMB en Arabia Saudita, donde le fue muy bien a Kevin Ramírez… cada pelea se paga 200 mil dólares, a seis rounds. Para los árabes no es nada y para nosotros es una fortuna».

Rilo comprende que el boxeo tiene varias cosas que cambiar, pero no sólo en Argentina, sino en el plano internacional: «La idea que hay que hablar es darle un giro de 360 grados a boxeo, porque la verdad es que está muy difícil. Tengo la suerte de estar relacionado con los 193 países del mundo que conforman el Consejo Mundial. Hay contacto directo, con reuniones y convenciones, en las que se habla de cómo está el boxeo en todos lados».

Y amplía el análisis con un ejemplo que puede justificar la diferencia respecto de otras épocas: «El boxeo está flojo en términos de nivel, en todas partes del mundo. México era una gran cantera. Estados Unidos tenía a los grandes pesos pesados de la historia. En este momento casi todos son ucranianos, rusos… de países de la ex Unión Soviética».

Aspirante a ser el presidente de la Federación Argentina de Box, cuyas elecciones serán el 6 de febrero próximo, el dirigente desarrolla cuáles son los puntos a mejorar y cuáles son los que habría que mantener, en pos de recuperar el sendero de otros tiempos: «El amateurismo es elemental, porque es el boxeador profesional del futuro. El amateurismo necesita un buen equipo para desarrollarse. Hace dos Juegos Olímpicos que una histórica potencia como Argentina no presenta boxeadores, cuando se trata del deporte que nos dio más medallas».

«La idea también es modernizar la Federación, para poder tener todo manejado con archivo, programa y tecnología. Hay que digitalizar los datos para trámites como rehacer las licencias y que todos puedan tenerlas al día. Además hay que ayudar financieramente a las federaciones del interior: no hay plata, es todo a pulmón, los dirigentes ponen plata de su bolsillo», se explayó.

Una de las ideas que tiene en mente está relacionada, justamente, con los grandes campeones del boxeo argentino: «Los estatutos son de 1977. Los ex boxeadores no pueden pertenecer al Consejo Directivo de la Federación, no pueden estar en una comisión. Por ejemplo (Juan Martín, el Látigo) Coggi, la Tigresa (Marcela) Acuña, el Roña (Jorge) Castro, Marcelo Domínguez no pueden estar. ¿Cómo no pueden estar? La sapiencia que adquierieron con el tiempo… ¿quién la tiene? Como decía (Ringo) Bonavena: cuando te sacan el banquito te quedás vos solo. El boxeador tiene una experiencia que puede volcarla en la escuela argentina de box, a los futuros técnicos, a los futuros árbitros; hay mucho para enseñar».

Además destacó el trabajo que se lleva adelante en el ámbito del seleccionado: «En la Selección Argentina de boxeo tenemos como técnico a un chico, Daniel González, que es muy bueno. ¿Por qué lo voy a cambiar? Está haciendo un gran trabajo, no importa de qué gestión es. Lo bueno siempre hay que mantenerlo. En el CeNARD tenemos un grupo de elite en la que se hace una selección para distintos eventos, campeonatos, regionales y nacionales, y es el técnico el que selecciona y define a quién probar. Si vienen chicos de otras provincias hay que darles casa y comida; para eso está el CeNARD, donde tenemos disponibilidad y un convenio con la Secretaría de Deportes y con el Enard».

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