Por la segunda fecha del Rugby Championship, Sudáfrica se recuperó de la caída en la primera jornada y venció a Australia por 30-22, a pesar del gran nivel demostrado por los Wallabies durante el partido.
En el arranque del partido, Handré Pollard, quien se ganó la titularidad para este encuentro, sumó los primeros tres puntos para su equipo a través de un penal. A los cuatro minutos, los Wallabies sufrieron una baja significante: Tom Wright debió salir del encuentro por un golpe en la rodilla y en su lugar ingresó Andrew Kellaway.
Instantes después, nuevamente, Pollard sumó desde larga distancia y anotó el 6-0 parcial. Pero, a los siete minutos y en una sorpresa para todo el público presente, Nic White amagó, lanzó un rastrón rápido y Corey Toole, en su debut absoluto, apoyó el primer try del encuentro.
En una ráfaga, los Springboks respondieron a través de una buena recuperación: Handré Pollard lanzó un tremendo kick a Canan Moodie, quien recibió en soledad y llegó al ingoal para poner nuevamente al frente a los locales.
En un vibrante encuentro, Australia salió de manera contundente a quedarse con el segundo encuentro y a arremeter a su rival: tras dos penales sancionados a su favor, los Wallabies escogieron ir al line-out, aunque en ambos perdieron el ataque y no lograron sumar.
Tras un constante ida y vuelta, al los 35 minutos, Sudáfrica volvió a incrementar la ventana. Kwagga Smith recibió debajo de los palos, aguantó los tackles y anotó su try para poner el encuentro por 20-7 a favor de los dirigidos por Rassie Erasmus, aunque ambos se fueron el entretiempo por 20-10 gracias al penal de James O’Connor.
En el arranque del segundo tiempo, los Wallabies volvieron a descontar. En esta oportunidad, tras un kick al fondo, Max Jorgersen aprovechó una desinteligencia en la defensa sudafricana y llegó al try. A los 67 minutos, en una especie de revancha de las dos situaciones que falló en la primera etapa, Australia fue nuevamente al line en un penal y esta vez tuvo sus frutos: Brandon Paenga-Amosa fue el encargado de zambullirse en el ingoal rival, aunque O’Connor no pudo acertar una conversión accesible y su equipo quedó un punto por debajo.
Pero, a falta de seis minutos para el cierre del partido, Kellaway cometió un insólito knock-on en su propio campo, lo que derivó un scrum a favor de los Springboks. Con su característica fortaleza de los forwards, tras una serie de pick and go, Eben Etzebeth anotó su try y decretó el 30-22 para los comandados por Erasmus.



