El fútbol argentino despide a una de sus figuras más queridas. Miguel Ángel Russo falleció a los 69 años, dejando una huella imborrable en Boca Juniors, Rosario Central, Estudiantes y en todo el deporte argentino.
Su trayectoria, marcada por la lealtad, la templanza y una forma de liderazgo que trascendió generaciones, fue reconocida incluso por las máximas autoridades del fútbol mundial.
El mensaje de Gianni Infantino

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, expresó públicamente sus condolencias por la muerte de Russo con un mensaje en redes sociales, tanto en español como en inglés:
«Lamento profundamente el fallecimiento del entrenador de CA Boca Juniors, Miguel Ángel Russo, un hombre de fútbol que dio todo por el deporte que tanto amó. Más allá de todos sus títulos, nos quedan su impresionante fortaleza y espíritu de lucha. Enviamos nuestras condolencias a todos sus seres queridos. ¡Que descanse en paz!»
El mensaje, firmado con el sello oficial de la FIFA, refleja el respeto y la admiración que Russo supo ganarse más allá de las fronteras argentinas. En la misma publicación, Infantino destacó su “fortaleza y espíritu de lucha”, dos rasgos que definieron tanto su carrera como entrenador como su batalla personal contra la enfermedad.
Un hombre que honró el fútbol
Miguel Ángel Russo fue uno de los técnicos más respetados del continente. Campeón de la Copa Libertadores 2007 con Boca Juniors, símbolo eterno de Rosario Central, y referente de trabajo, humildad y coherencia, su figura trasciende los colores.
Nacido en Lanús en 1956, fue un futbolista que jugó toda su carrera profesional en Estudiantes de La Plata, donde también inició su camino como entrenador. Desde allí, construyó una carrera que lo llevó a dirigir en la Argentina, Chile, Paraguay, Perú, México, Colombia y España. En cada destino, dejó una marca de profesionalismo y respeto.
Sus grandes amores en el fútbol
En Rosario Central, Russo fue más que un entrenador: fue una institución. Condujo al Canalla en cinco etapas y le dio su última gran alegría con la Copa de la Liga 2023, tras vencer a Platense en la final. También fue protagonista de un histórico invicto en los clásicos ante Newell’s, con siete victorias y cinco empates, una cifra que lo convirtió en leyenda.
En Boca Juniors, en tanto, vivió momentos de gloria y de reconstrucción. Su consagración en la Libertadores 2007 con Riquelme como figura central fue una de las páginas doradas del club xeneize. Años más tarde, regresó para devolverle al equipo su identidad competitiva, conduciéndolo a nuevos títulos locales y a una final internacional.
Respeto mundial
El reconocimiento de Infantino no fue el único. Diversos clubes y personalidades del fútbol argentino y sudamericano expresaron su tristeza por la partida de Russo. La AFA, la CONMEBOL, Boca, Central, Estudiantes y muchos de los jugadores que lo tuvieron como entrenador recordaron su calma, liderazgo y sabiduría.
En un ambiente donde las pasiones suelen dividir, Miguel Ángel Russo logró algo poco común: la admiración unánime. Su figura fue sinónimo de educación, mesura y compromiso, incluso en los momentos más adversos.



