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MAURO ZÁRATE RECORDÓ EL BOCA-RIVER EN MADRID «LA FINAL FUE HERMOSA», Y SU FRASE SOBRE IRSE DEL PAIS

El delantero, que anunció su retiro días atrás, ahondó sobre aquella histórica definición de la Libertadores 2018 que debió mudarse a la capital española.

 

Hoy habla como un futbolista retirado, pero hasta hace muy poco Mauro Zárate desparramaba rivales gracias a su talento inagotable, que lo llevó a explotar en Vélez, ser campeón mundial juvenil, dejar su huella en Europa y jugar nada menos que en Boca. Justamente en este último club vivió una montaña rusa de emociones. De ser campeón y tocar el cielo con las manos a perder, para muchos, la final más importante de la historia. La de la Copa Libertadores 2018 en Madrid.

“Estaba preparadísimo, con muchas ganas. Era un lindo partido, estábamos bien, pero veníamos muy tocados en la segunda final. Era mucho mejor jugar la que nos tocaba acá en la cancha de River. Yo iba de titular”, abrió el ex atacante sobre aquella previa a la revancha.

La ida en La Bombonera había terminado 2-2 y Zárate no había acumulado ni un minuto en cancha. El técnico Guillermo Barros Schelotto había apostado en ataque por Sebastián Villa, Cristian Pavón y Ramón Ábila. Y luego por Darío Benedetto y Carlos Tevez. La vuelta debía jugarse una semana después en el Monumental, pero el micro xeneize fue atacado y, después de varios idas y vueltas, Conmebol decidió suspenderla y mudarla al Santiago Bernabéu por “motivos de seguridad”.

Sobre los piedrazos en la esquina de Lidoro Quinteros y Libertador que arruinaron la fiesta, Zárate recordó: 

“Recuerdo cuando explotan todos los vidrios y empieza a entrar gas pimienta. No entendía qué habían tirado. El gas molestaba, picaba, era horrible. Encima te pasás la mano y cagaste… algunos estaban para jugar ese día, otros no”.

El Xeneize llegó a la vuelta de la Libertadores de gran forma futbolística, pero con una profunda merma física.

 “Allá llegamos con chicos que eran importantes, como Pablo Pérez, pero estaba muy mal del talón. Estaba infiltrado, entró a la cancha y no pudo jugar. En esa final es entendible porque no se la quiere perder nadie. Ese tema fue muy difícil para nosotros porque era difícil de reemplazar. También Cristian (Pavón) no estaba bien y Fernando (Gago)”.

Al igual que en la ida, Mauro vio las acciones desde la comodidad del banco de suplentes. No jugó ni siquiera un minuto en Madrid. 

“Guillermo no me pidió disculpas (por no ingresar en la segunda final), pero sí charlamos y me llamó para que vaya a Los Ángeles cuando estaba en Boca y le dije que no, que ya estaba. Fue una final hermosa que la perdimos, no nos tocó ganar y listo. Total él sigue siendo ídolo de Boca y acá no cambia nada”, aseguró.

Cuando le recordaron su vieja frase sobre “el que pierde tiene que irse del país”, se lo tomó con gracia:

“Me fui como un mes a Dubai y no volví más, ja”. Y siguió rememorando: “Yo la sentía nuestra. Sentía que teníamos el mejor equipo de América con diferencia, pero son partidos. Hay una genialidad de Quintero y ahí te da vuelta el partido”.

Ya sobre el cierre del tema, el ex futbolista decidió quedarse con una buena sensación de aquella cita histórica, por más que el resultado no haya sido el esperado para Boca:

 “El primer tiempo anduvimos muy bien, pero había jugadores que estaban al límite. La final fue hermosa, no nos tocó ganar pero fue hermosa”.

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