Tras el gran triunfo sobre San Lorenzo, el entrenador de Huracán reveló sus cables a tierra para eludir las presiones y evocó su pasado en Boca.
DIEGO MARTÍNEZ vivió una especie de resurrecciónen el fútbol argentino el pasado domingo al imponerse con Huracán en el clásico ante San Lorenzo por 1-0. Después de dirigir a Boca y pasar por Cerro Porteño, volvió al Globo donde había cierto resquemor por su abrupta partida al Xeneize y dio por tierra con cualquier cuestionamiento gracias a un triunfo muy celebrado.
Ya con las pulsaciones más bajas tres días después de ese logro, se mostró muy feliz por el éxito y reveló cuáles son sus cables a tierra para mitigar las fuertes presiones a las que un entrenador se ve sometido.
«Hago terapia y también practico spinning para descargar tensiones porque no puedo correr por la rodilla que la tengo arruinada. Y voy a misa todos los domingos a la parroquia de siempre en Haedo, con el padre Luis. Antes con mi vieja, pero ahora voy solo», expresó.
Sin embargo, el técnico del Globo reconoció que «disfruto la presión» y cuando le preguntaron en ESPN si había sido feliz en Boca respondió que «sí, fui feliz. Igual que en Ituzaingó cuando empecé. En cada lugar tratamos de brindarnos al máximo y de dejar cosas, entendiendo las particularidades de cada realidad».
«Obviamente que hay mucha presión en el fútbol de elite, pero soy feliz en todo lo que hago», completó.
Luego amplió acerca de su paso por el Xeneize y dijo que lo que más aprendió de esa experiencia fue «estar en un club muy grande y tratar de llevar adelante una idea que por momentos la logramos; pudimos mostrar nuestra forma de intentar competir y de dejar un sello de nuestra manera de sentir el juego. En la segunda etapa fue más difícil y entendí que tenía que dar un paso al costado».
LA RELACIÓN CON RIQUELME
En cuanto a la relación que mantuvo con el presidente Juan Román Riquelme, Martínez reflexionó: «Venía a los entrenamientos, pero quizá no tuve la relación que yo imaginaba y deseaba para que pudiera fluir». En cambio con Marcelo Delgado, por entonces miembro del Consejo de Fúbol, «tuve mucha relación y sentí un lindo clima de trabajo con él».
En Boca también se habló de cierto cortocircuito con Darío Benedetto, a quien se le atribuye la frase «Noches alegres, mañanas tristes», pronunciada en un entrenamiento tras celebrar la noche anterior su cumpleaños. Pero desmintió tal conflicto: «con Pipa tengo una excelente relación, muy buena, muy sincera, siempre fuimos de frente, charlamos muchas cosas. No siento que haya pasado absolutamente nada, no sucedió».



