El argentino habló de todo en un mano a mano. Su buen presente, la Copa Davis y el peligro del Masters 1000 de Arabia Saudita.
TOMÁS ETCHEVERRY está ilusionado en Buenos Aires y lo vive como lo que es: una semana especial. No sólo por competir en el país, sino por la energía distinta que se respira cuando el tenis se juega en casa. Después de un gran paso por el Abierto de Australia, donde alcanzó la tercera ronda, el platense llega al Argentina Open con buenas sensaciones y la intención de dejar atrás un año irregular como fue el 2025.
“Me encanta jugar acá en Buenos Aires, en casa, que me venga a ver la gente que el resto del año me sigue desde lejos. Es super especial y por eso uno de mis torneos favoritos”, aseguró Etcheverry, entusiasmado con volver a ser protagonista en un certamen que siempre le genera una motivación extra.
El argentino, que busca consolidarse nuevamente en el top 30 del circuito, repasó sus últimas participaciones en el torneo. En 2025, se despidió en el debut ante el brasileño Joao Fonseca, mientras que en 2024 había logrado llegar hasta cuartos de final, pero no pudo terminar y se retiró por lesión. En ese contexto, Etcheverry se mostró autocrítico pero con buen humor: “Si quiero llegar más lejos, quizás tengo que sacar mejor (ríe). Vamos a ver cómo se da esta semana, pero uno siempre busca ir mejorando cosas”.
El paso por Melbourne, en tanto, fue un punto de quiebre positivo. El argentino destacó la importancia de volver a avanzar en un Grand Slam luego de un largo tiempo: “Estoy contento. Hacía más de un año que no llegaba a esa instancia en un Grand Slam y volver ahí fue muy importante para poder recuperar la confianza y estar competitivo”. Y agregó, con ambición de cara a la gira: “La forma en que jugué llego a esta gira con muchas expectativas”.
Esa confianza no es casualidad. Llegó tras un 2025 complejo, con resultados por debajo de lo esperado. Etcheverry lo reconoció sin vueltas:“Fue una temporada mala en lo tenístico. No pude cumplir los objetivos que tenía. Terminé mejor en los últimos meses y me volví a sentir bien adentro de la cancha
Además, explicó que el cambio fue también mental:“Cambié la actitud, dejé de estar triste o frustrado porque las cosas no me iban bien y fui a buscar soluciones. Me sorprendió ese bache que tuve. Siempre fui un jugador muy regular y entrar en una seguidilla de malos resultados no me había pasado nunca”.
Etcheverry también se metió en un tema que preocupa a los torneos de la región: el futuro de la gira sudamericana de polvo de ladrillo, cada vez más amenazada por el calendario y por el crecimiento del circuito en Medio Oriente impulsada por la ATP liderada por el italiano Andrea Gaudenzi.“Yo la veo muy complicada. Es una realidad. Con un nuevo Masters 1000 en Arabia Saudita, te queda una gira allá con muchos puntos incluyendo Doha y Dubai. Es normal que los jugadores que estén top 50 quieran ir a jugar allá, por lo económico y por la superficie. Salís de Australia y no tenés que adaptarte a otra. Hay que ver cómo contrarrestar eso si esta gira sudamericana quiere seguir existiendo y si queremos que vengan estrellas», afirmó contundente.
«Lo hablamos con los otros jugadores, pero mucho nosotros no podemos hacer. Deberíamos ser más escuchados, hay un consejo de ATP donde podemos dar nuestra opinión, pero después las decisiones las toman otros”, expresó.



