El arquero argentino, ante una situación recurrente en Aston Villa.
EMILIANO MARTÍNEZ es para muchos el mejor arquero del mundo, más allá de que en 2025 el premio de la FIFA recayera en Gian Luigi Donnarumma. El custio de la valla de la Selección Argentina tiene fama de «gana partidos»y lo demostró con tapadas que valen tanto como un gol, sin dudas.
En Aston Villa, su club de la Premier League, también es una especie de superhéroe venerado por propios y odiado por ajenos, ya que tenerlo a favor es una suerte y sufrirlo en contra, un verdadero castigo.
Pero más allá de haber doblegado a tantos delanteros que no pudieron darle el brazo a torcer, hay un rival que le está poniendo las cosas difíciles: las lesiones musculares.
Este miércoles debió salir en el entretiempo del empate con Crystal Palace debido a una complicación en el gemelo de su pierna izquierda que se convirtió en el séptimo incoveniente físico desde su consagración en el Mundial de Qatar, en 2022.
El marplatense observó el complemento del duelo sentado en el banco con un vendaje con hielo en la zona afectada, pero durante su participación había sido protagonista de una gran salvada ante el remate de Brennan Johnson.
El entrenador Unai Emery señaló en conferencia de prensa que «tiene una pequeña lesión en la pantorrilla» que lo pone en duda para estar ante Tottenham el próximo sábado, por la tercera ronda de la FA Cup.
En la temporada actual, Dibu se perdió cinco partidos debido a las dolencias musculares. El primero fue ante el Brentford por la EFL Cup el 16 de septiembre, día en el que el Aston Villa perdió por penales y quedó eliminado Después se ausentó el 25 de septiembre ante Bologna y el 2 de octubre contra Feyenoord, ambas por la Europa League.
En tanto que por la Premier League no pudo estar contra el Brighton el 3 de diciembre y contra el West Ham el 14 del mismo mes. Es una incógnita si dentro de 48 horas podrá calzarse los guantes frente a los Spurs de su compañero en la Selección, Cristian Romero.
Faltan seis meses para el Mundial de 2026, pero el creciente número de crisis musculares no deja de plantearle un interrogante al arquero con justificada fama de irremplazable para Lionel Scaloni.



