«Soy piloto de carreras y no vine a la Fórmula 1 a jugar a un videojuego», soltó sin pelos en la lengua sobre su trabajo en el simulador.
FRANCO COLAPINTO finalmente ganó la pulseada y se quedó con la butaca disponible en Alpine tras la salida de Jack Doohan. El pilarense comenzará como titular en 2026 junto con Pierre Gasly y Paul Aron será el reserva de la escudería, un puesto que dejó disconforme al estonio, quien también ambicionaba dar el gran salto en la Fórmula 1.
«Pasé entre 500 y 600 horas en el simulador, una cantidad enorme comparado con lo que me dijeron inicialmente. No me lo esperaba. Pasé por varias fases este año: primero, disfrutaba de lo que hacía; luego me dije a mí mismo que esta situación no era para mí», mostró su molestia Aron durante una entrevista con Vikerradio.
El joven europeo de 21 años aseguró haber comprendido «que tenía que aceptarlo y que la única manera de salir de allí era darlo todo», pero «soy piloto de carreras y no vine a la Fórmula 1 a jugar a un videojuego», lanzó en relación al trabajo realizado con el equipo francés en el coche virtual.
En un pasaje de la nota, Aron se refirió a las razones que llevaron a la grilla de la Máxima a Colapinto y dejó una llamativa opinión:«Para un chico que viene de Argentina es más fácil encontrar el apoyo aficionados, patrocinadores y dinero que para mí, que vengo de Estonia, un país de 1.3 millones de habitantes».
«Sigo teniendo abiertas las puertas de la Fórmula 1, pero mi trayectoria ha sido mucho más complicada. Sé muy bien lo fácil que ha sido para algunos, porque siempre han contado con un buen apoyo, y ese apoyo ha marcado la diferencia, ya que, en definitiva, es un deporte muy técnico», sostuvo el piloto reserva, quien arrastra una rivalidad con Colapinto desde la F2 y F3.
Aron contó que junto con su hermano, quien hasta el año pasado fue su representante, «gestionamos mi carrera muy bien con los recursos que teníamos y pudimos tomar muy buenas decisiones, aunque, en realidad, nunca podríamos estar 100% seguros de que fueran las mejores».
«No teníamos grandes patrocinadores ni grandes sumas de dinero; no podíamos permitirnos correr a precio completo todos los años. Pero siempre logramos llegar a esos acuerdos de una forma u otra», recordó.



