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DESERCIONES Y DESPLANTES: LA HISTORIA SECRETA DE LAS SELECCIONES QUE SE BAJARON DEL MUNDIAL

La Copa del Mundo recuerda que la máxima cita no siempre contó con todos sus invitados.

 

El fútbol mundial se encuentra en estado de alerta máxima. En las últimas horas, la participación de la Selección de Irán en la próxima Copa del Mundo ha quedado pendiendo de un hilo tras las fuertes declaraciones del ministro de Deportes, Ahmad Donyamali, quien aseguró que el país no está en condiciones de competir en el torneo que organizan Estados Unidos, Canadá y México.

El funcionario fue categórico al vincular la decisión con el crítico contexto político y militar tras los ataques del pasado 28 de febrero, en los que murió el líder iraní Alí Jamenei. En sus declaraciones, Donyamali lanzó una fuerte acusación contra la organización y el contexto bélico actual, sentenciando que ante el asesinato de su líder y los miles de ciudadanos muertos en los últimos meses, no tienen ninguna posibilidad de participar. Además, disparó contra la doble vara de los organismos internacionales al afirmar que, si el país organizador fuera otro, seguramente la comunidad internacional le habría retirado la sede.

1930: El Mundial de las ausencias y los barcos perdidos

 

La primera edición en Uruguay fue la única que no tuvo eliminatorias, pero eso no evitó el caos. El torneo se planificó para 16 naciones, pero la logística de la época fue el primer gran rival. Japón y Siam (actual Tailandia) renunciaron a sus invitaciones debido a los extenuantes viajes.

El caso más insólito fue el de Egipto, que hizo todos los esfuerzos posibles por asistir pero, por un retraso, perdió el barco que los trasladaría a Sudamérica, dejando al continente africano sin representación. Muchos europeos también se negaron a cruzar el océano, resentidos porque la sede no se les otorgó a ellos.

1934: La «venganza» de Uruguay

 

Uruguay, el primer campeón, protagonizó un hecho que no se repitió jamás: se negó a participar en Italia 1934 para defender su corona. La decisión fue una respuesta directa al desplante de los italianos, que no habían querido viajar a Montevideo cuatro años antes.

Aquel Mundial en la Italia de Benito Mussolini estuvo marcado por la propaganda fascista y el lema “Vencer o morir”, pero siempre quedará en los libros que el dueño del título no estuvo presente para entregarlo en el campo de juego.

1938 y 1950: Guerras y pies descalzos

 

En Francia 1938, el clima prebélico golpeó al fixture. Austria, que ya estaba clasificada, desapareció como selección tras ser anexionada por la Alemania nazi. Su plaza quedó vacante y el torneo se disputó con solo 15 equipos.

Para Brasil 1950, la India desistió de participar. Aunque la leyenda cuenta que fue porque la FIFA no les permitía jugar descalzos, lo cierto es que la federación india no podía afrontar los costos económicos.

En esa misma edición, Escocia cumplió una promesa insólita: sus dirigentes dijeron que solo viajarían si eran campeones del British Home Championship. Como terminaron segundos de Inglaterra, decidieron quedarse en casa pese a estar clasificados.

En esa misma edición de Brasil 1950, Francia también se bajó del torneo de manera insólita tras haber sido invitada por la FIFA para completar el cuadro. Los dirigentes franceses protestaron por las enormes distancias entre las sedes asignadas para sus partidos (Porto Alegre y Recife), que implicaban un viaje de más de 3.000 kilómetros, y al no obtener un cambio en el calendario, decidieron no viajar, dejando el Grupo 4 con solo dos selecciones

El «Partido Fantasma» de 1974: El asterisco más oscuro

 

Un párrafo aparte merece la Unión Soviética en el camino a Alemania 1974. Tras igualar 0-0 en la ida del repechaje ante Chile, la URSS se negó a jugar la revancha en el Estadio Nacional de Santiago, que tras el golpe de estado de Pinochet era utilizado como campo de concentración.

«No podemos jugar en un estadio salpicado con la sangre de compatriotas chilenos», declararon los soviéticos. La FIFA no cambió la sede y el 21 de noviembre de 1973 se vivió una escena surrealista donde Chile salió solo a la cancha ante 15.000 espectadores. El árbitro dio inicio y los jugadores trasandinos avanzaron sin oposición, permitiendo que Francisco «Chamaco» Valdés anotara el gol en un arco vacío a los 30 segundos. El partido terminó ahí, Chile ganó 2-0 por walk over y clasificó a un Mundial al que su rival se negó a asistir por principios políticos.

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