El siete veces campeón del mundo y otro momento poco feliz con el Cavallino Rampante.
LEWIS HAMILTON llegó a Ferrari en 2025 y causó un gran revuelo, aunque la sociedad del siete veces campeón del mundo con la escudería más icónica de la Fórmula 1 por ahora no dio los resultados esperados.
El inglés fue durante toda la temporada pasada inferior a su compañero Charles Leclerc y tuvo muchos inconvenientes con su monoplaza y chispazos con el propio Leclerc y con los ingenieros, lo que salió a la luz en reiteradas ocasiones a través de la radio a bordo del auto.
Este viernes fue la presentación del nuevo coche con el que espera cambiar el panorama en 2026, pero sufrió un percance para nada menor y que no hizo más que profundizar su mala vibra con el equipo.
Fue en el circuito de Fiorano, en Módena, donde vio la luz el SF-26, el 72° auto en la historia del equipo en la máxima categoría. Luego del acto formal, ambos pilotos giraron por primera vez en un marco poco propicio y signado por la lluvia. Por reglamento, el rodaje fue limitado, pero bastó para que el auto no respondiera a la altura.
Durante la recta final del circuito, el auto al mando de Hamilton se detuvo y debió ser asistido por el equipo técnico para luego ser mandado a boxes. Todavía se discute si se debió a una falla mecánica o del laureado volante.
El SF-26 es el segundo proyecto encabezado por el ingeniero francés Loïc Serra, incorporado desde Mercedes, antigua escudería de Hamilton. «Dedicamos mucho tiempo a la fase de creación para captar al máximo el nuevo contexto normativo y técnico. También nos aseguramos de que la arquitectura del coche nos diera la flexibilidad necesaria para su desarrollo durante la temporada», sostuvo su creador.
Desde el punto de vista estético, el nuevo Ferrari marca el regreso de la pintura brillante tras siete temporadas de acabado mate.



