El club portugués activa un dossier preventivo y exige garantías de seguridad extremas para la vuelta en Madrid tras las denuncias de racismo de Vinícius.
La directiva del Benfica ha decidido pasar a la ofensiva legal antes de pisar el césped del Estadio Santiago Bernabéu. Tras el clima de máxima hostilidad vivido en el partido de ida, marcado por la acusación de racismo de Vinícius Júnior contra Gianluca Prestianni, el club luso tiene pensado formalizar un dossier preventivo ante la UEFA para asegurar que el Real Madrid cumpla con todas las garantías de seguridad en el partido de vuelta.
Esta medida no responde a una estrategia de presión mediática, sino a una activación técnica de los deberes reglamentarios para generar un blindaje probatorio ante el Comité de Control, Ética y Disciplina (CEDB).
El Benfica fundamenta su solicitud en el Reglamento de Seguridad y el Código Disciplinario, exigiendo un refuerzo formal en el control de accesos y una separación efectiva de las aficiones para evitar represalias en las tribunas.
Puntos clave del blindaje reglamentario
El pedido pone especial énfasis en la protección del banco de suplentes y el túnel de vestuarios, zonas consideradas de alto riesgo tras los cruces verbales entre los jugadores y el cuerpo técnico de José Mourinho con la delegación blanca.
La solicitud exige la aplicación rigurosa del protocolo antidiscriminación, recordando la responsabilidad objetiva del club local por cualquier incidente que pueda protagonizar su público.
Asimismo, el Benfica ha solicitado que el Match Delegate realice un registro expreso en acta ante la mínima anomalía. Con este movimiento, el club portugués busca que los hechos ocurridos en Lisboa —donde el juego se detuvo por 10 minutos y la CBF emitió un comunicado de apoyo a Vinícius— no condicionen el arbitraje ni la seguridad de sus jugadores, especialmente la de Prestianni, quien ha sido el centro de las críticas tras la denuncia del brasileño.



