Su equipo igualó como local 1-1 con Girona en un trámite para el infarto.
SEVILLA la pasa mal en la liga de España. De manera impensada, le toca celebrar cada punto que logra como la lotería en su lucha por escaparle a la zona del descenso.
En medio de la inseguridad que genera tal sensación, los futbolistas pierden confianza, más allá de la tranquilidad que intenta infundirles un ídolo de la cada como lo es Matías Almeyda, ahora en calidad de entrenador.
En un Sánchez Pizjuán tenso, apenas a los 2 minutos se vio en desventaja en el duelo con Getafe por el tanto de Thomas Lemar, por lo que el partido se convirtió en una mochila cuyo peso recién pudo alivianarse un poco en el segundo minuto de descuento, con un terrible golazo de zurda que clavó Kike Salas tras aprovechar un grueso error en la salida de Claudio Echeverri, que ingresó en el segundo tiempo y además fue amonestado.
Pero la cosa no quedó ahí: a los 98′ hubo penal para los visitantes y el entrenador Míchel ordenó el ingreso del uruguayo Cristhian Stuani. Odisseas Vlachodimos se convirtió en héroe al atajar su remate y dejar a los suyos con un sabor a victoria más allá de la paridad.
Después, Almeyda reconoció que «en la situación en la que estamos hay nerviosismo» y que «cuando los chicos se bloquean no sale nada de lo planificado».
«Casi dejamos otra vez de sumar por otros errores demasiado fáciles. Hay que estar más tranquilos más allá de que la atmósfera sea de disconformidad», concluyó el DT argentino.
Sevilla suma ahora 25 puntos y se encuentra a 3 de la zona roja que por ahora ocupan Rayo Vallecano, Levante y Real Oviedo.



