El Chacho vino a sustituir al DT más ganador de la historia del club, y de a poco, le va cambiando la cara al equipo. Sin embargo, el revés en el Superclásico volvió prácticamente todo a foja cero, o al menos así lo interpreta el hincha.
Eduardo Coudet asumió oficialmente como director técnico de River el pasado 4 de marzo; hace exactamente 50 días que está al mando del equipo y en este tramo cosechó seis triunfos, un empate y una derrota, precisamente, en el partido que no había que perder. Sin embargo, tomó a un equipo que llevaba apenas una victoria en 6 partidos por el torneo local. A esto hay que sumarle el triunfo frente a Ciudad Bolívar por los 32avos de la Copa Argentina.
El Chacho vino con un mensaje optimista en su presentación como nuevo entrenador Millonario: «Lo único que mejora las cosas es la ilusión, el tiempo y el trabajo». Además, sostuvo: «Mi ADN va muy de la mano con el hincha. Quiero un equipo protagonista, como lo pide la historia de River y como lo intento hacer siempre. Un equipo agresivo, muy físico y mirando permanentemente el arco de enfrente”. “No miro documento, nacionalidades, edades ni nada de eso. Para mí juega el que mejor está”.
Desde adentro, cuentan que Eduardo Coudet con su forma de ser y trabajar cambió mucho la energía y la parte anímica del plantel. Vale recordar que Marcelo Escudero, en su interinato donde obtuvo un empate frente a Independiente Rivadavia en Mendoza, remarcó que “vio a un plantel golpeado desde lo anímico”.
Los entrenamientos cambiaron. Antes estaban divididos en bloques de defensa-ataque y movimientos de pelota, con Coudet hay más prácticas formales de fútbol, 11 contra 11 y partidos entre titulares y suplentes o bien la Reserva como sparring. Por tal motivo es que los futbolistas están más a gusto con la dinámica de entrenamiento actual.
La columna vertebral del “Chacho”
El arco pareciera ya tener dueño y es Santiago Beltrán. Armani debió ser reemplazado en la derrota contra Vélez, en la fecha 6, y se sometió a un tratamiento de células madres en la zona del tendón de Aquiles. Algo que le demandó más de un mes de recuperación, pero hace 10 días que está realizando trabajos de campo con el resto de sus compañeros. Sin embargo, la madurez y la sólida actuación del arquero surgido de las inferiores del club, pone en duda el regreso del campeón del mundo al arco Millonario. Por su parte, el juvenil de 21 años, en la previa del Superclásico, llevaba 9 vallas invictas en 15 partidos con la camiseta de River por el torneo argentino. Números que asombran para tan temprana edad y la magnitud del arco que defiende.
En lo que respecta a la defensa, el “Muñeco” sufrió 7 goles en 8 partidos, mientras que Coudet apenas 3 en la misma cantidad de encuentros. El exAlavés, mantuvo la línea de 4 con Montiel, Martínez Quarta, Rivero y Acuña. La misma con la que comenzó el año Gallardo. El “Chacho” está incorporando de a poco a Germán Pezzella, quien se recuperó de una rotura de ligamentos y estuvo casi 8 meses sin jugar.
El mediocampo es muy similar para los dos técnicos: el tándem Vera-Moreno parece irrompible, mientras que Galván es un futbolista que, evidentemente, se ganó la titularidad de manera indiscutida. El cuarto volante es la gran cuestión: Subiabre venía disputando todos los partidos en esta última Era, sin embargo, justamente frente a Boca, el actual DT prefirió reemplazarlo por el ecuatoriano Kendry Páez que no tuvo un buen rendimiento ante el “Xeneize”.
La delantera sufrió pocas modificaciones, pero cruciales, porque Sebastián Driussi convirtió 4 goles en el campeonato y 2 en la Sudamericana ante Blooming y Carabobo, respectivamente. Lo curioso es que con Gallardo apenas marcó uno en la victoria sobre Banfield de la fecha 7, cuando el “Muñeco” se despedía de la dirección técnica. A su vez, Colidio quien no encontraba regularidad en la primera etapa, pareciera que la halló con la llegada del nuevo entrenador. De todos modos, hay que decir que en el clásico ha tenido una pálida imagen el exfutbolista de Tigre.
En cuanto a la parte ofensiva, la lesión de Driussi frente a Boca abrió varias interrogantes debido a que Salas fue quien entró en su reemplazo. Sin embargo, el entrenador no tiene un centrodelantero con características naturales de “9”, dado que ni Freitas ni Subiabre ni el propio Salas lo son. El único con esas cualidades es Agustín Ruberto y no viene siendo convocado por decisión del entrenador.
En estos primeros 50 días de Eduardo Coudet al mando de River se han visto algunas cuestiones positivas, más que nada desde los resultados (ganó 6 de 8), pero no tanto del funcionamiento. Es un claro esquema 4-2-3-1 el que utiliza, pero al que aún le falta reflejar la impronta que quiere llevar a cabo.



